El Señor de Sipán

Trabajos de excavación del equipo de científicos de Walter Alva
Trabajos de excavación del equipo de científicos de Walter Alva

“Descubriendo la tumba más rica del Nuevo Mundo” National Geographic Society –Octubre 1998

“El Rey Tutankamon del Nuevo Mundo” Newsweek –Septiembre 1998

“Secretos de una tumba milenaria” Reader’s Digest –Selecciones –Octubre 1993


La plataforma funeraria del Santuario Mochica de Sipán, ubicada en la Costa Norte del Perú, fue víctima, hasta 1987, de irresponsables y ambiciosos saqueos por parte de un grupo de huaqueros y traficantes, cuyas excavaciones amenazaban con desaparecer una de las más importantes huellas históricas del mundo preincaico.

Precisamente, en 1987, un grupo de investigadores y arqueólogos peruanos, al mando de Walter Alva, iniciaron la intervención científica en esta zona costera, con escasos recursos, pero con la firme convicción de rescatar del olvido y la codicia la extraordinaria herencia cultural de este grupo humano del actual Perú.

Luego de meses de exhaustivo trabajo, fue posible recuperar intacta la llamada Tumba del Señor de Sipán, el primer complejo funerario construido para albergar los restos de un Gobernante del antiguo Perú, lo que significó un aporte invalorable para el desarrollo de posteriores investigaciones científicas sobre las condiciones socio-económicas, políticas, tecnológicas y religiosas de los Moches o Mochicas.

Los restos del Señor de Sipán fueron encontrados en un ataúd de madera con un impresionante conjunto de ornamentos, emblemas y vestimentas de oro, plata, cobre dorado y otros materiales que integraban sus atuendos rituales y simbólicos de rango y poder. En cada una de las tumbas se hallaron además los restos de mujeres, niños y animales domésticos decapitados, y un gran número de vasijas que acompañaban a los cuerpos de los Señores de Sipán.


UN ESPACIO PROPIO

Hoy, el equipo de Alva cuenta con un laboratorio de restauración en la localidad peruana de Lambayeque. Mientras tanto, en los años siguientes a los primeros hallazgos, las ininterrumpidas excavaciones científicas posibilitaron el descubrimiento de alrededor de trece complejos funerarios más, correspondientes a diferentes jerarquías Mochicas, gracias a los cuales, el turismo en la zona creció notablemente; la amplia difusión sobre el lugar y sobre las riquezas que posee, tanto dentro del Perú, como a través de los medios de comunicación internacionales más importantes, motivaron a que el equipo de investigadores realizara las gestiones necesarias para iniciar la construcción de un museo propio en

<P>Collar con piezas de oro y plata</P>

Collar con piezas de oro y plata

Figura humana con rasgos felinos
Figura humana con rasgos felinos
Orejera principal del Señor, limpia y restaurada
Orejera principal del Señor, limpia y restaurada

donde exponer los tesoros hallados, a modo de museo-mausoleo, hasta que el 8 de noviembre de 2002, y después de que concluyeron los trabajos de restauración en Alemania, fue inaugurado el Museo Tumbas Reales de Sipán, gracias al respaldo económico de los más representativos museos de Estados Unidos.

Por el inmenso interés que despertó el hallazgo de Sipán en la comunidad científica internacional, surgió la necesidad de mostrarle al mundo la importancia del mismo a través del diseño de una exposición itinerante que pudiera ser exhibida fuera del Perú.

Esta muestra itinerante fue presentada por primera vez en el Museo Fowler, de la Universidad de California, Los Ángeles, al amparo de un convenio internacional suscrito en agosto de 1993. Permaneció en este centro hasta enero de 1994, y luego se trasladó al Museo de Bellas Artes de Houston.

Más adelante, y con una gran expectativa, la exposición de las Tumbas Reales de Sipán fue inaugurada en el Museo de Historia Natural de New York con 2000 asistentes y con un extraordinario despliegue informativo en la prensa mundial.

Desde entonces, la exposición itinerante ha recorrido varios países del mundo como Chile, Japón, Alemania, Polonia, Bulgaria, Checoslovaquia, Yugoslavia, Finlandia, Israel, Corea del Sur, entre otros, y ahora llega al Ecuador.

Como consecuencia de este trascendental hallazgo, el equipo de investigadores de Alva encontró los mecanismos adecuados para proseguir con los trabajos de campo y para proveerse de recursos técnicos y humanos a largo plazo con el fin de dar continuidad a las excavaciones. Este empeño dio su fruto cuando, meses después, se descubrieron las tumbas del Sacerdote y del Viejo Señor de Sipán.

El encuentro de las osamentas de numerosos nobles, de sus vestimentas y ornamentos, permitió una reconstrucción mucho más precisa de la impresionante historia de la cultura Mochica preincaica.

El valor de las piezas encontradas por este grupo de científicos peruanos adquiere, por su importancia, una trascendencia similar a la de los tesoros arqueológicos hallados con las excavaciones de la tumba de Tutankamon, en Egipto; o las realizadas en la tumba del emperador maya Pacal, en los años 50.


 

LA CULTURA MOCHICA

La cultura Moche o Mochica se asentó en la franja costera del norte del Perú, aproximadamente desde el siglo I, hasta el siglo IV de nuestra era, es decir, más de un milenio antes de que se conformara la cultura Inca.

Según las investigaciones realizadas, su compleja y jerarquizada organización política se extendió, por el norte, hasta la región de Piura, y por el sur, hasta Huarmey, en una zona que comprende cerca de 600 kilómetros de desérticas tierras que fueron fertilizadas mediante un complejo mecanismo de irrigación artificial, que consistía en desviar los cauces de los ríos que nacen en las cumbres andinas. Esta magnífica ingeniería hidráulica les permitió gozar de excedentes productivos que fueron la base de su desarrollo.

La creatividad del pueblo Mochica se refleja hoy en los innumerables vestigios hallados por Walter Alva y su equipo de investigadores, en los que se puede apreciar un elevado nivel artístico en la elaboración de piezas en cerámica y pictograbados que reproducen escenas de su vida cotidiana.

Así mismo, fueron capaces de innovar la tecnología de tratamiento de los metales, y fomentaron el uso intensivo del cobre y del oro para la elaboración de piezas ornamentales de gran valor artístico.

La avanzada producción textil fue otra de las características de la cultura Mochica, con la confección de vestimentas, mantos y diversos artículos de ornamento, principalmente en algodón. Además, establecieron talleres textiles organizados de tal modo que se asegure una producción controlada que les permita la redistribución y el almacenamiento de los productos.


Centro Cultural Metropolitano de Quito
Garcia Moreno y Espejo. Telefonía Unificada Municipal: (593-2) 395-2300
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